Observamos la imagen opuesta. No es la trabajadora de la comida rápida la que alimenta al cliente, sino el cliente el que alimenta a la trabajadora de la comida rápida. La pregunta es: ¿Quién tiene la comida más sana y natural? Puedes verlo en su cara: ¡está pidiendo más!
La chica no pudo contenerse ante semejante machote, así que desplegó su puerta como era de esperar.